BAJADA A LA ERMITA DE LA GARGANTA VERDE
Ficha de la ruta. Aquí
La ruta en Wikiloc. MLimón/Rutas y Fotos.
Nada
más iniciar el sendero, en las cercanías del Pto. de los Acebuches,
debemos acercarnos a este mirador que nos permitirá situarnos y apreciar
desde fuera el lugar a visitar. A la derecha el Monte Cambroneras (876
m), a la izquierda un cerro de 852 m perteneciente a la Sierra de
Zafalgar.
Cuando
regresamos al sendero principal, si miramos a nuestra derecha, podremos
apreciar el cerro San Cristóbal, parte de la Crestería de la Sierra del
Pinar y bajo ambos el Pinsapar, visible por la V que forma la Cañada de
los Ballesteros.
Retomando
el sendero veremos durante cierto tiempo el corte rojizo que aprovechan
los buitres para anidar; forma parte de las importantes buitreras de la
Garganta Verde. El camino nos llevará hasta su base. Al atardecer, los
buitres buscando sus posaderos, pasarán literalmente por encima de
nuestras cabezas, siendo fácilmente fotografiables.
Como este hermoso ejemplar de buitre leonado (Gyps fulvus)
que pasó en vuelo majestuoso sobre nosotros buscando su lugar de
descanso, impresionándonos el sonido especial de sus alas al cortar en
aire.
Unos
por encima nuestra, otros a la altura de nuestros ojos y otros por
debajo patrullando por el centro de la Garganta, mostraron un
espectáculo inigualable.
A
medida que avanzamos y bajamos por la fuerte ladera, aparecen
salientes, cornisas y farallones rocosos, restos de los antiguos pisos
que formaron este lugar y que pudieron ir desmoronándose por la suma de
varias acciones: la disolución de los materiales calizos y dolomíticos
del liásico inferior, las erosión de las aguas superficiales del
Bocaleones y el hundimiento de su lecho por la existencia de formaciones
subterráneas.
Esta
imagen puede representar los estrechos y empinados pasos que deberemos
primero bajar y después subir en nuestro recorrido. En su monografía
sobre Zahara, los Hnos. de las Cuevas, afirman que estos escalones
fueron labradas por un carbonero ante la imposibilidad de continuar el
camino.
Son
muchas las aves que podremos ver y sobre todo escuchar en el reservado
fondo del cañón. Llamativo resulta una pequeña colonia de mansos
petirrojos que se dejan observar muy de cerca.
Y
por fin llegamos la la Cueva de la Ermita o Ermita de la Garganta
Verde, que por ambos nombres es conocida. Forma un impresionante cuarto
de esfera de 50x25 m plagada de estalactitas y estalagmitas, orgullo del
P.N. Sierra de Grazalema. En esta zona la diferencia térmica puede ser
de hasta 10º C respecto al lugar de salida.
Toda la cueva tiene el aire de un gigantesco taller, donde un montón de piezas esperaran a ser terminadas. Ésta, parece la maqueta a escala de una montaña. Dicen los orientales que en lo pequeño está lo grande: que una gota de agua encierra los misterios del mar o que un hombre puede ser tan pequeño como un grano de arena y, a la vez, mayor que el infinito. Pensaba estas cosas, mientras veía como la arquitectura básica generada por el humilde gotear, reproduce las mismas formas que la erosión del agua de milenios modela una cordillera.(Ernesto Pangusión).
Parece que hubiera tomado vida y pugnara por salir del barro primordial. Es como un parto mineral que hubiera quedado a medias. Quedó así, muerto en mitad del esfuerzo en el que se jugó la vida hasta el punto de tensar la tierra como una verruga estira la piel que la rodea. Un manto de tracería pétrea cubre hoy su joroba como un sudario de respeto por aquél que pereció antes de tiempo. Nunca alcanzó la belleza de la creación acabada, pero nos habla de todo aquello que se truncó en el camino de la plenitud. (Ernesto Pangusión).
Así
se ve la parte más estrecha del profundo cañón que se forma a pocos
metros de la Ermita. Estamos a unos 490 m de altitud y los cerros que lo
rodean llegan a los 876 m; casi 400 m de desnivel. En la parte más
estrecha los acantilados se aproximan sólo unos 10 m. El Bocaleones es
un torrente estacional que utiliza esta garganta como canal de desagüe
hacia el Guadalete.
Esta
mano-llamador marca el final de nuestro trayecto y da entrada a la
Garganta Verde Integral. Se sitúa a la derecha del acceso, en la parte
estrecha de la foto anterior, donde aparece la figura humana.
Si
nos asomamos al inicio de la Garganta Verde Integral, veremos las zonas
donde se forman las cascadas, los primeros pilancones o marmitas de
gigante y los grandes cantos perfectamente pulidos y redondeados por las
impetuosas aguas de este humilde arroyo de Bocaleones, antes arroyo de
los Ballesteros y antes aún arroyo del Pinar formado por las "Caídas del
Pinar" o gran abanico (cuenca de recepción) de escorrentías que bajan
desde la Crestería por entre el Pinsapar.
Ya
de regreso, las luces del atardecer, doran este cerro de más de 800 m,
también ocupado por los buitre, chovas y otras aves de roquedo. Tras
descansar en varios miradores y admirar la desembocadura del arroyo de
los Volcanes, que cae en cascada sobre el Bocaleones, saldremos, por
fin, de esta impresionante grieta cercana a Zahara de la Sierra,
conocida y visitada por medio mundo.
El
zoom de la cámara nos acerca el lejano vértice cónico del pico San
Cristóbal, inicio de la crestería que conduce hasta el Torreón. Entre
ambos las "Caídas del Pinar", origen de este arroyo que toma fuerza
desde los 1648, para, en loca carrera, descender 1.150 m y tener
suficiente impulso para cruzar este portentoso lugar en su búsqueda del
Guadaleten no sin antes reposar sus aguas tras cruzar el puente de los
Palominos.
Datos y referencias tomadas del libro La Sierra Norte, Carlos Bell y Agustín García Lázaro. Diputación de Cádiz.
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